¿Qué ocurre cuando contabilidad no habla con producción, o cuando administración no se entiende con mecánica? En el ITSQMET, esta pregunta dejó de ser hipotética para convertirse en una experiencia viva de aprendizaje. Estudiantes de tres carreras distintas, Contabilidad, Administración y Mecánica, se reunieron en un taller innovador de Comunicación interdepartamental. Está misma donde descubrieron que los si los departamentales cuestan más que el malentendido ocasional: cuestan eficiencia, oportunidades y, en última instancia, resultados.
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ToggleGuiados por el Magister Luis Segovia, los participantes experimentaron de primera mano cómo la comunicación interdepartamental deficiente puede paralizar procesos, duplicar esfuerzos y erosionar la confianza organizacional.
Comunicación Interdepartamental chocan: el caso del proyecto fantasma
La jornada inició con un ejercicio revelador: tres grupos, cada uno representando un departamento diferente, debían coordinar un proyecto ficticio sin compartir físicamente el mismo espacio. Los resultados fueron aleccionadores: plazos incumplidos, especificaciones cambiadas a media vía, y frustración generalizada.
El análisis posterior fue más iluminador aún: no se trataba de mala voluntad, sino de diferencias en prioridades, marcos mentales y jergas profesionales. Los estudiantes mapearon estos desencuentros y comenzaron a identificar puntos de fricción comunicacional que, en empresas reales, generan costos ocultos y desgaste organizacional.
Traductores organizacionales: construyendo comunicación interdepartamental
La segunda fase del taller se centró en desarrollar lo que el docente Segovia llama «habilidades de traducción interdepartamental». Los estudiantes aprendieron a reformular mensajes técnicos en lenguaje accesible, a crear resúmenes ejecutivos que respetaran la complejidad técnica, pero priorizaran la toma de decisiones, y a diseñar formatos de reporte que sirvieran a múltiples audiencias internas.
Un ejercicio particularmente efectivo fue el «role play de la reunión interá rea», donde los estudiantes rotaron entre roles de especialistas, gerentes y facilitadores. «Tuve que explicar un problema mecánico a la gente de contabilidad sin usar tecnicismos», compartió un futuro técnico en Mecánica. «Fue difícil, pero al final entendieron por qué necesitábamos esa inversión en herramientas».
Herramientas digitales: más que tecnología, arquitectura comunicacional
En un giro hacia la práctica contemporánea, los estudiantes exploraron cómo las plataformas digitales pueden superar o amplificar las barreras interdepartamentales. Analizaron casos reales de empresas ecuatorianas que implementaron Slack, Trello o Microsoft Teams, identificando no solo sus ventajas, sino también los nuevos desafíos que crean:
- Sobrecarga informativa
- Notificaciones ignoradas
- La ilusión de comunicación cuando en realidad hay monólogo digital.
Los equipos diseñaron protocolos de comunicación digital que balancearan formalidad con agilidad, incluyendo normas sobre tiempos de respuesta, etiquetas de prioridad y formatos estandarizados para diferentes tipos de mensajes.
Del conflicto a la sinergia: negociando prioridades cruzadas
El momento más intenso llegó con la simulación de un conflicto presupuestario entre áreas. Con recursos limitados y objetivos aparentemente contradictorios, los equipos debieron negociar, priorizar y construir acuerdos sostenibles. Los contadores defendían la austeridad, los administradores la inversión estratégica, y los mecánicos la necesidad de equipos actualizados.
Lo fascinante, según observó el docente Segovia, fue cómo los estudiantes comenzaron a desarrollar lo que él llama «empatía operativa»: la capacidad de entender no solo lo que el otro departamento necesita, sino por qué lo necesita y cómo afecta su trabajo diario. Las soluciones creativas que emergieron, presupuestos por fases, alquiler de equipos en lugar de compra, formación cruzada, demostraron que cuando la comunicación funciona, los conflictos se transforman en oportunidades de innovación.
Conclusión
Este taller interdisciplinario evidenció que en el ITSQMET se forman profesionales integrales, capaces de comprender y gestionar la complejidad de las organizaciones actuales. Al fomentar la comunicación interdepartamental y el trabajo colaborativo, los estudiantes desarrollaron competencias altamente valoradas por el mercado laboral, como la adaptabilidad comunicacional, el pensamiento sistémico y la capacidad de mediación entre áreas. En un entorno donde la colaboración impulsa la competitividad, esta experiencia fortalece su preparación para no solo integrarse a las organizaciones, sino también para mejorar sus dinámicas internas.


