El Instituto Superior Tecnológico Quito Metropolitano (ITSQMET), mediante los estudiantes de la carrera de Educación Básica, culminó el proyecto de vinculación con la sociedad denominado “Formación en valores escolares para la convivencia armónica entre familia y escuela en octavo año de Educación General Básica de la Unidad Educativa Mayor Galo Molina”. La iniciativa se desarrolló durante el periodo abril-septiembre de 2026 y tuvo como propósito fortalecer la convivencia escolar a través de valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía. De esta manera, el proyecto generó espacios de reflexión que involucraron a estudiantes, familias y miembros de la comunidad educativa. Además, permitió abordar la formación integral desde una perspectiva que conecta el aprendizaje académico con el desarrollo humano.
Tabla de Contenidos
ToggleEstrategias educativas para fortalecer la convivencia escolar
El proyecto de vinculación permitió que los estudiantes de Educación Básica aplicaran sus conocimientos en un contexto educativo real. Así, los futuros profesionales identificaron de manera directa la importancia que tienen los valores durante la formación integral de los adolescentes. Asimismo, el trabajo desarrollado evidenció que una educación de calidad no se limita a transmitir conocimientos, sino que también debe preparar a los estudiantes para relacionarse de manera respetuosa y responsable con su entorno. Por otra parte, la experiencia permitió analizar diferentes situaciones que pueden surgir dentro de los espacios educativos. En consecuencia, los participantes fortalecieron sus capacidades para proponer acciones que respondan a las necesidades de la comunidad educativa.
Uno de los principales ejes de la iniciativa fue el fortalecimiento de valores esenciales para mejorar las relaciones entre los integrantes de la comunidad educativa. En este sentido, el respeto, la empatía, la responsabilidad y el diálogo se abordaron como herramientas que permiten prevenir conflictos y generar ambientes más positivos. Además, el proyecto promovió la reflexión sobre la importancia de practicar estos principios tanto dentro como fuera del aula. De igual manera, las actividades permitieron comprender que la convivencia escolar requiere una participación activa y constante de quienes forman parte de la institución. Por ello, fomentar valores desde edades tempranas contribuye a desarrollar estudiantes capaces de reconocer las necesidades de los demás y actuar de manera responsable ante diferentes situaciones.
Familia, escuela y formación docente para fortalecer la convivencia escolar
Por otra parte, la ejecución del proyecto representó una experiencia significativa para los estudiantes de la carrera de Educación Básica, quienes fortalecieron competencias profesionales vinculadas con la planificación, la comunicación, el liderazgo y la intervención educativa. Además, el contacto directo con estudiantes de octavo año de Educación General Básica les permitió conocer de cerca los desafíos que pueden presentarse en los entornos escolares. A partir de esta experiencia, los futuros profesionales pudieron relacionar los conocimientos adquiridos durante su formación académica con situaciones concretas. Asimismo, desarrollaron una mayor capacidad para identificar necesidades y plantear estrategias educativas pertinentes.
Otro aspecto fundamental del proyecto fue el reconocimiento del papel que cumplen la familia y la institución educativa en la formación de los estudiantes. Por ello, la iniciativa destacó la necesidad de mantener una comunicación efectiva y una participación activa entre ambos espacios. La familia constituye uno de los primeros entornos donde los adolescentes aprenden normas, valores y formas de relacionarse, mientras que la escuela amplía este aprendizaje mediante experiencias académicas y sociales. En consecuencia, ambos actores deben trabajar de manera articulada para generar condiciones favorables para el desarrollo integral. Así, fortalecer la relación entre familia y escuela también contribuye a consolidar una convivencia escolar basada en el respeto, la comprensión, el diálogo y la responsabilidad compartida.
Conclusión
La experiencia reafirma que la convivencia escolar se fortalece cuando la educación en valores se convierte en una práctica cotidiana y compartida. Además, el trabajo conjunto entre familia y escuela permite prevenir conflictos, mejorar las relaciones y crear ambientes más seguros para aprender. Para los futuros docentes, estas experiencias representan una oportunidad para desarrollar estrategias que respondan a las necesidades reales de los estudiantes. Así, el ITSQMET contribuye a formar profesionales capaces de impulsar una educación integral con impacto dentro y fuera del aula.


