Los estudiantes de la carrera de Mecánica Automotriz y Motos del Instituto Tecnológico Superior Quito Metropolitano (ITSQMET) transformaron una actividad de oratoria en una experiencia marcada por la empatía, la escucha y las emociones. Como parte de la asignatura de Comunicación Oral y Escrita, permitió que los participantes prepararan y presentaran discursos frente a sus compañeros. En principio, el ejercicio buscaba fortalecer la estructura del discurso, las técnicas para hablar en público, los recursos paraverbales y el lenguaje corporal. Sin embargo, la actividad fue mucho más allá de esos objetivos y abrió un espacio para el desarrollo personal, donde cada estudiante pudo expresar pensamientos, experiencias e historias que forman parte de su vida.
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ToggleHistorias que convierten la oratoria en una experiencia de desarrollo personal
En primer lugar, los estudiantes organizaron sus intervenciones aplicando los conocimientos adquiridos sobre la construcción de un discurso. Para ello, trabajaron en la elaboración de introducciones, argumentos y conclusiones, mientras buscaban transmitir sus mensajes con claridad, coherencia y seguridad. Además, practicaron elementos fundamentales de la comunicación oral, como el tono de voz, la expresión corporal, las pausas y el contacto visual. De esta manera, la actividad les permitió poner en práctica herramientas que serán útiles tanto dentro como fuera del aula. Asimismo, el ejercicio fortaleció su capacidad para expresarse frente a otras personas y enfrentar uno de los retos más comunes de la comunicación: hablar con seguridad ante un público.
A medida que avanzaron las presentaciones, los estudiantes descubrieron que detrás de cada compañero existían historias, dificultades, sueños y circunstancias que no siempre podían percibirse dentro del aula. Por esta razón, escuchar cada discurso permitió desarrollar una mirada más comprensiva hacia los demás y reconocer la importancia de respetar diferentes experiencias de vida. Asimismo, la actividad fortaleció la escucha activa, ya que los participantes prestaron atención no solo al contenido de las intervenciones, sino también a las emociones que acompañaban cada relato. Así, la oratoria se transformó en una herramienta para promover el desarrollo personal y fortalecer vínculos entre los integrantes del grupo.
Voces y emociones que fortalecen el desarrollo personal
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando algunos estudiantes compartieron experiencias que despertaron profundas emociones. En determinadas intervenciones, la intensidad de los recuerdos provocó que a algunos participantes se les quebrara la voz e incluso rompieran en llanto mientras intentaban continuar con sus discursos. Lejos de interrumpir la actividad, estas reacciones generaron un ambiente de respeto y solidaridad entre los compañeros. Además, el grupo respondió con sensibilidad ante cada historia y demostró que escuchar también implica acompañar. Por consiguiente, la jornada permitió comprender que una comunicación efectiva no depende únicamente de hablar correctamente, sino también de reconocer y valorar las emociones de quienes nos rodean.
La respuesta de los compañeros evidenció el impacto que tuvieron las historias compartidas durante la jornada. En lugar de limitarse a escuchar una exposición, los estudiantes acompañaron cada intervención con respeto y atención, creando un ambiente de confianza dentro del aula. Asimismo, esta experiencia les permitió identificar aspectos humanos que normalmente no forman parte de una conversación cotidiana entre compañeros. Por ello, el ejercicio fortaleció competencias que resultan importantes tanto para la vida académica como para el futuro entorno laboral. Además, el desarrollo personal adquirido mediante esta experiencia complementa las habilidades técnicas que los estudiantes necesitan para desenvolverse como profesionales de la Mecánica Automotriz y Motos.
Conclusión
Finalmente, la presentación de discursos demostró que una actividad académica puede generar aprendizajes que trascienden los contenidos de una asignatura. Los estudiantes practicaron técnicas de oratoria, lenguaje corporal y recursos paraverbales; sin embargo, también compartieron historias, escucharon experiencias y construyeron un ambiente basado en el respeto y la empatía. De igual manera, la jornada evidenció que el desarrollo personal forma parte de una formación integral que prepara a los estudiantes no solo para desempeñarse profesionalmente, sino también para comprender y relacionarse mejor con quienes los rodean. De esta manera, el ITSQMET continúa promoviendo experiencias educativas donde el conocimiento técnico se complementa con habilidades humanas capaces de generar conexiones que permanecen mucho después de terminar una clase.


